11 cosas que hacer en Alsacia

Alsacia no es solo una tierra de pueblos bonitos y paisajes de postal. Aquí también hay mucho que hacer: desde probar platos típicos en una taberna local hasta caminar por castillos medievales entre montañas. Ya sea invierno o verano, siempre hay alguna tradición, ruta o experiencia esperando al viajero. Si te preguntas qué hacer en Alsacia más allá de visitar sus lugares imprescindibles, en esta lista encontrarás planes variados para disfrutar a fondo de la región, según la época del año o el tipo de viaje que tengas en mente.

1. Recorrer la Ruta del Vino de Alsacia

La Ruta del Vino de Alsacia es una de las más antiguas y bonitas de Francia. Se extiende a lo largo de unos 170 km entre viñedos, colinas y pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Puedes recorrerla en coche, en bici o incluso caminando por algunos tramos señalizados. A lo largo del camino encontrarás bodegas familiares donde se pueden hacer catas de riesling, gewürztraminer y otros blancos típicos de la región. Paradas como Riquewihr, Eguisheim o Kaysersberg son imprescindibles, tanto por el vino como por su encanto.

Lee nuestro artículo sobre la Ruta del Vino de Alsacia para saber más.

Paseo entre los viñedos de Alsacia. Foto: Pfaffenheim-VéloVignes 6 © D. Lett – ADT

2. Pasear por los mercadillos de Navidad

La Navidad en Alsacia se vive como en pocos lugares. Desde finales de noviembre, ciudades y pueblos se llenan de luces, decoraciones y puestos de madera donde se venden artesanías, dulces y vino caliente. El mercado de Estrasburgo, uno de los más antiguos de Europa, ocupa varias plazas del centro y atrae a miles de visitantes cada año. Colmar no se queda atrás, con varios mercados repartidos por todo el casco antiguo. También hay mercadillos encantadores en pueblos como Turckheim, Ribeauvillé o Obernai, cada uno con su propia personalidad.

Lee nuestro artículo sobre los mercadillos de Navidad de Alsacia para saber más.

Mercadillo de Navidad en Mulhouse - Qué hacer en Alsacia
Mercadillo de Navidad en Mulhouse. Foto: ©B.Wirth-26

3. Dormir en un pueblo de cuento

Pasar la noche en uno de los pequeños pueblos alsacianos es una forma perfecta de vivir la región con calma. Cuando cae la tarde y los visitantes se marchan, lugares como Eguisheim, Riquewihr o Turckheim recuperan su tranquilidad, y pasear por sus calles silenciosas iluminadas por faroles se vuelve una experiencia mágica. Muchas casas tradicionales se han convertido en pequeños hoteles o alojamientos con encanto, donde se puede dormir entre vigas de madera y fachadas de colores.

Lee nuestro artículo sobre los pueblos más bonitos de Alsacia para saber más.

Riquewihr, típico pueblo alsaciano
Riquewihr, típico pueblo alsaciano. Foto: alsaciaturismo.com

4. Visitar castillos medievales

Alsacia está salpicada de castillos que dominan colinas y montañas, muchos de ellos en ruinas pero con acceso libre y vistas espectaculares. El más famoso es el Castillo de Haut-Koenigsbourg, restaurado en el siglo XX y abierto al público, con torres, salas amuebladas y murallas que transportan al visitante a la Edad Media. Otros castillos como Saint-Ulrich, Girsberg o Haut-Ribeaupierre, cerca de Ribeauvillé, se pueden alcanzar a pie por senderos señalizados.

Panorámica desde el Castillo de Haut-Koenigsbourg
Panorámica desde el Castillo de Haut-Koenigsbourg. Foto: alsaciaturismo.com

5. Explorar Estrasburgo en barco

Otra de las cosas que hay que hacer en Alsacia es descubrir Estrasburgo a bordo de uno de los barcos que recorren sus canales. El trayecto permite ver desde el agua algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, como la Petite France, el Palacio Rohan, la catedral o los modernos edificios del Parlamento Europeo. Las embarcaciones suelen estar cubiertas y cuentan con audioguías en varios idiomas.

En barco por Estrasburgo. Foto: alsaciaturismo.com

6. Hacer senderismo por los Vosgos

El macizo de los Vosgos ofrece un sinfín de rutas para todos los niveles, desde paseos tranquilos por bosques hasta ascensos con vistas espectaculares. Una de las zonas más populares es la Route des Crêtes, una carretera panorámica que atraviesa las crestas de la montaña y da acceso a senderos señalizados. También hay rutas que bordean lagos glaciares como el Lac Blanc o el Lac des Truites, ideales en verano.

7. Visitar museos originales

Alsacia alberga museos realmente sorprendentes e interesantes. En Mulhouse, la Cité de l’Automobile reúne una de las colecciones de coches más grandes del mundo, con modelos históricos, deportivos y de lujo. Muy cerca, la Cité du Train es el museo ferroviario más grande de Europa, ideal para familias. En Colmar, el Museo Unterlinden combina arte medieval, renacentista y moderno, con obras como el famoso retablo de Isenheim. También hay museos más curiosos, como el Museo del Pan de Especias en Gertwiller o el Museo del Juguete en Colmar.

8. Descubrir el patrimonio religioso

Alsacia conserva un valioso patrimonio religioso repartido por toda la región. Además del Mont Sainte-Odile, destacan iglesias románicas como la Abadía de Murbach, situada en un entorno natural espectacular, o la Iglesia de San Pedro y San Pablo en Rosheim, una de las más antiguas de la zona. En las ciudades, la catedral de Estrasburgo y la colegiata de Colmar son visitas imprescindibles tanto por su arquitectura como por su historia.

Iglesia de San Pedro y San Pablo en Obernai - Qué hacer en Alsacia
Iglesia de San Pedro y San Pablo en Obernai. Foto: alsaciaturismo.com

9. Asistir a una fiesta tradicional

Las fiestas populares forman parte del alma de Alsacia y son una forma estupenda de conectar con su cultura. En verano, muchos pueblos celebran eventos dedicados al vino, como la Fiesta del Vino de Obernai o la Fête des Vendanges en Turckheim. Ribeauvillé organiza cada año la Fiesta de los Juglares, una celebración medieval con disfraces, música y mercados temáticos. En invierno, además de los mencionados mercadillos navideños, hay conciertos de coros, talleres artesanales y espectáculos al aire libre.

10. Probar la gastronomía local

Otra de las cosas que tienes que hacer en Alsacia es probar su deliciosa gastronomía, una mezcla sabrosa de influencias francesas y alemanas. En cualquier winstub (taberna tradicional) puedes probar platos como la choucroute garnie (col fermentada con embutidos), la flammekueche (una especie de pizza fina con crema, cebolla y bacon) o el baeckeoffe, un guiso cocinado lentamente en horno de barro. Para acompañar, nada mejor que un vino blanco local o una cerveza artesanal. Y de postre, no te vayas sin probar un kougelhopf o unas bredele, galletas de canela típicas de Navidad.

bredele - galletas navidad alsacia
Galletas bredele de Navidad. Foto: © Maison du pain – ADT

11. Subir al Mont Sainte-Odile

El Mont Sainte-Odile es uno de los lugares más especiales de Alsacia, tanto por su valor espiritual como por sus vistas. En lo alto de la montaña se encuentra un convento dedicado a Santa Odilia, patrona de la región, que recibe peregrinos y visitantes durante todo el año. Desde sus terrazas se domina la llanura del Rin, y en los días despejados se pueden ver incluso los Alpes. En los alrededores del monasterio hay rutas de senderismo que recorren bosques y antiguos restos del enigmático Muro Pagano, una construcción de piedra de origen desconocido.

Foto de portada: paseo en bici en Hirsingue (Alsacia). Foto: © D. LETT – ADT

Sobre el autor

Claude Fernández, nacido en el pintoresco pueblo alsaciano de Eguisheim, siempre ha estado fascinado por la rica herencia cultural de su región. Desde hace tiempo combina su trabajo con la creación de artículos y guías para promover la historia y el turismo de Alsacia.

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